«Puedes alcanzar tu objetivo siempre que tus motivos sean honestos y estén en armonía contigo mismo y con las leyes de la naturaleza». Proverbio Hindú
Hacía un día muy frío...vaticinaron nieve para ese día y parecía que iba a cumplirse. Salí de casa bastante abrigada y decidí no coger la bicicleta...mejor ir dando un buen paso y coger el autobús. La casa donde me hospedaba no queda lejos del centro, pero hacía mucho frío. Bufanda, gorro, guantes y cartera...parecía que todo estaba en orden. Mientras me sentaba en el autobus, me quité los guantes y toqué la fría barra para sujetarme...el frío me recordó a una charla que había escuchado días antes...en una librería de viajes...¡¡cómo se llamaba!!...si...era
Liv Arnesen, la primera mujer que llegó sola a la Antártida, al Polo Sur...
Liv es una mujer grande y a la vez sencilla. Actualmente lleva
una asociación con su amiga Ann Bancroft (no la actriz), con quien recorrió la Antartida de un lado a otro, y fueron también pioneras en ese hecho. Pero a ella le interesa la educación y en especial, los niños y las niñas. De pequeña soñaba con recorrer los océanos con niños y niñas de todo el mundo...pero
su gran sueño era llegar al Polo Sur, como Amundsen y Scott y Shackleton...
En la ponencia, me miró a los ojos, y me preguntó...
¿Cuál es tu Antartida? (y me sonrió)

Esa pregunta sonaba ahora en mis oídos constantemente..."¿cuál es mi Antártida?" El ser humano tiene sueños por cumplir, retos, obstáculos y resistencias que superar...

Toqué mi cartera, y recordé que aún llevaba su libro conmigo...
"Las niñas buenas no van al Polo Sur"...ese fue el sueño de Liv por muchos años y lo vió cumplirse con creces.
Llegaba a mi parada, me bajé velozmente y entré en
Bodleian la biblioteca que contiene muchos de los libros que me gustaría leer...
Seguí preguntándome por mi Antártida...en estos momentos, es llegar a construir ese proyecto que tengo entre manos...ese espacio para niños y niñas...para las familias más desfavorecidas,...un lugar que de respuesta a necesidades concretas...que no se quede en papeles que duermen en estanterías...
Al llegar a la zona específica de libros y mesas...la bibliotecaria me miró y me indicó un lugar para sentarme y a la vez, me entregaba una carta. ¿Para mí?, parece ser que así era. Una vez sentada y despojada de todos los "ingredientes" que llevaba para el frío, me dispuse a leer la carta.
"Buenos días, supose que hoy vendrías a la biblioteca...queda pendiente un té el martes que viene para dar continuidad a nuestra conversación,...pero antes de nuestro próximo encuentro, quiero dejarte unas notas...quizá no son muy alentadoras, ya que se trata de ver las dificultades de tu proyecto...pero...¡¡qué sería de nosotros/as sin los retos!!
Atentamente,
"El Viejo Profesor" (como creo que me llamas)
Al lado, de la carta, había una nota larga...que imaginé que contendría todas esas dificultades con las que voy a encontrarme en el desarrollo del proyecto.
La nota comienza con unas lecturas interesantes: Carbonell (2002) pinchar
aquí
Comencé por averiguar qué era lo que me quería decir, el viejo profesor, a través de las lecturas que me indicaba...Así descubrí lo que NO se debe hacer antes de realizar un proyecto. Carbonell, hace referencia a ello, llamándolo los siete pecados capitales. Después de realizar su lectura, comprendí que ya estaba cometiendo alguno de ellos...
Primeramente, a pesar de que pensaba que no era así, pero caí en la cuenta de que estaba pensando igual que siempre a la hora de realizar el proyecto. ¿Me había condicionado? ¿Me había "institucionalizado" como Morgan Freman en "Cadena Perpetua? La verdad es que mis preguntas partían desde "lo de siempre". Tal vez tenía que dar una vuelta de tuerca y cambiar el modo de trabajar. De nuevo la Antártida vino a mi memoria...¿qué habría hecho Liv? Ella comenzó algo de forma única, y sin precedentes. Su manera de entrenarse cargando a sus espaldas neumáticos, había hecho reír a muchas personas...pero ella no las escuchó y siguió hacia delante. Tal vez, la experiencia está supeditada a lo que vemos...¿cierto?
Otro de los pecados que estaba cometiendo era, no pedir ayuda...cercar "mi espacio", sin dejar que quienes saben nos den herramientas. Estaba trabajando on line con el resto del equipo que quería que formase parte del proyecto, pero ciertamente no estaba dejando espacio a la improvisación, a la aproximación de otros apuntes, otras alternativas...También la falta de formación que teníamos todas las personas que íbamos a formar este proyecto...¿nos estábamos informando bien?...y lo que es más importante...¿nos estábamos formando para lo que pretendíamos hacer? ¿Buscábamos apoyos? Parece ser que no...y habría que poner remedio lo antes posible.

También me asustaba las posibles preguntas que nos podríamos hacer en algún momento, cayendo quizá en el desánimo...¿para qué innovar? ¿no podemos hacer nada sin apoyo?...¿con niños y niñas de tantas edades distintas y con problemáticas tan diferentes no podremos trabajar? ¿Equidad y consenso entre nosotros?...En fin...esta y otras preguntas me asustaban y hacían difícil mantener la ilusión en el proyecto.
Algo que me animaba era pensar que el proyecto estaba formado por personas, y que además, queríamos hacer lo que íbamos a hacer...La diversidad no sería un problema porque nos gustaba...la vida no era homogénea y tampoco lo iba a ser nuestro espacio (su espacio). Cuidarnos a nosotras/os sería uno de los objetivos...dado que sería pensar como no se suele hacer...promover al profesional, motivarle, porque así tendremos esas experiencias cumplidas...
Compartiremos metas, sueños, ilusiones...porque ante todo, si no trabajamos con alegría y ganas,...nuestro trabajo no tendrá el mismo efecto en quienes lo reciben...Además...de ser sabedores de que el enriquecimiento es mutuo. Motivarnos sería uno de los puntos importantes a trabajar.
De momento había buen clima, pero era un tema que debíamos cuidar...a la vez que el reparto de trabajo y no caer en la desidia de los posibles cambios administrativos o la falta de apoyo real al proyecto...(este último sería el más difícil de cumplir, ya que no estaba en nuestras manos).
Pero había más que en esa larga lista de "peros" que me había dejado el profesor...en sus notas aparecía el nombre de Rivas, también había nombrado algunas restricciones dentro de la innovación como: la rigidez del sistema, la inseguridad que podemos tener entre nosotros, la formación pedagógica (en eso ya estábamos intentando poner remedio), la falta de apoyo profesional (el que no pedíamos...y el que a veces no nos habían dado).
Lo que más nos preocupaba que había dicho Rivas, eran...los escasos recursos de los que íbamos a disponer, y ¿cómo iba a salir todo esto? ¿íbamos realmente a solicitar un proyecto innovador, en principio? ¿sería aceptado por la comunidad? ¿Tendremos la capacidad de crear redes sociales fuertes tanto internas como externas?
Había miedos y prejuicios. Sabemos lo difícil que es que la Administración acepte propuestas y que estas tengan una larga duración en el tiempo (no hay más que ver los cambios en los programas políticos de educación). Esa posibilidad de apoyo profesional, desde la Concejalía de Igualdad,...era todo un reto. ¿Tendríamos suficientes recursos materiales y humanos? Había estructurado el proyecto lo máximo posible, minimizando especialmente el impacto económico que pudiera suponer...
Luego quedaría la espera, tanto de la posibilidad de llevar el proyecto como de que éste de el resultado que pensábamos.
Algo más abajo de la nota del "viejo profesor", encontré un cuadro para poder realizar la distancia que puede haber de la realidad para realizar este proyecto (Zhao), observando los modelos de influencia y sus estratos. Teniendo en cuenta que el lado horizontal será la parte que no dependerá de nosotras, sino de recursos externos, y la vertical la parte vertical, la distancia de la práctica
Salí de la biblioteca para sentir un poco de ese aíre frío...lo necesitaba, de algún modo,...estaba sintiendo eso que llamaban "desmotivación". Algunas frases de las que había leído en la carta del profesor, volvían a mi mente..."para evitar la desmotivación, fomentar la motivación por innovar, internamente, el deseo de mejorar el aprendizaje, asumir nuevos retos,...".
Sería conveniente repartir el liderazgo, que las actividades apuesten por propuestas democráticas, creando una sensación de pertenencia, enriqueciéndonos de las perspectivas de innovación.
Entré de nuevo en la biblioteca, saqué el portátil y escribí al equipo con el que estaba haciendo el proyecto y quienes elaboraríamos la parte de planificación y práctica de la experiencia.
Recordé a
Everett Rogers y cómo él mostró la
parte de innovación de los centros, y decidí escribirlo a los miembros del equípo las ventajas y beneficios que pude tener nuestro recurso: la compatibilidad (entrarán en juego también nuestra escala de valores, y nuestros prejuicios o esteriotipos, ya que atenderemos a una población muy diversa), las dificultades, los beneficios visibles que tendremos la oportunidad de vivir si el proyecto lleva el curso deseable...
Terminé el correo recordando que realizaremos un proyecto dedicado a la individualidad, al consenso dentro del disenso (tener en cuenta las minorías y sus opiniones y circunstancias...)...Que teníamos que creer en él para llevarlo a cabo....Esto es algo que siempre había animado al equipo...al tener en cuenta las diferencias sociales y particulares de las personas con las vamos a trabajar, también hay que considerar ser flexibles, desarrollar nuestras capacidades de adaptabilidad, etc.
Algo que no les decía, era el miedo al estancamiento, a quedarnos sin ritmo...Cierto que había que tener paciencia, llamar a varias puertas antes, y explicar con la mayor claridad posible el proceso de innovación y planificación...con los grandes objetivos y las posibilidades de resultados beneficiosos para la sociedad que poseen.
Después salí del recinto bastante más contenta y animada...pensando en esa Anatártida que deseaba conquistar.
Algo que me hace dudar, es...¿por qué no se utiliza más la innovación en los proyectos, en los contextos de planificación formales de las escuelas?...Seguramente estos procesos animarán a muchos profesionales, dándoles una visión diferente de su trabajo y sintiéndose parte de la toma de decisiones, e incluso para solventar los momentos difíciles, estarán más involucrados y aportarán mayores soluciones al problema.
Esta claro que en los presupuestos de las políticas educativas no hay muchas reformas, ni por lo visto, a corto plazo, ideas de innovación educativa. Pero a través de esa parte que hay en la educación formal, de la autogestión de los centros educativos, se pueden desarrollar nuevos proyectos innovadores.
Tal vez, desde los equipos de dirección (tendentes cada vez más a compartir liderazgo), podremos encontrar procesos donde se potencie la confianza, la comunicación, la coordinación entre lo formal y lo informal...
Dejar espacio a la participación, a la escucha activa del personal,...hará posible que exista mayor innovación, toma de decisiones conjunta, negociaciones y desde luego coresponsabilidades. Hacer nuestra la incorporación de nuevas estrategias, recursos, etc.
La viabilidad de dichos recursos será algo importante para las administraciones y puede que sea difícil luchar contra objetivos poco coherentes con respecto a los medios de los que dispongamos, pero hay que intentar hasta lo imposible.